domingo, 13 de diciembre de 2015

TRONCO DE NAVIDAD DE CHOCOLATE Y MASCARPONE.



En unos días estaremos en Navidad, reunidos con familia y amigos alrededor de la mesa, donde sin duda los dulces son protagonistas. Desde hace unos años hemos adoptado un postre riquísimo de origen francés, el tronco de Navidad o bûche de Noël que, como su propio nombre indica, se presenta y decora imitando un tronco para quemar en la chimenea.

Recetas hay muchas, yo he elegido el relleno de mascarpone con cobertura de chocolate, y creo que ha sido un acierto, porque está riquísimo. Sé que es una receta larga y laboriosa, pero vale la pena porque el resultado es un postre delicioso. Y, además, es Navidad.

Ingredientes:

Para la plancha de bizcocho:

- 90 gramos de harina.
- Tres huevos.
- 75 gramos de azúcar.
- Una pizca de sal.

Para el almíbar:

- 100 gramos de azúcar.
- 100 mililitros de agua.  

Para la crema de mascarpone:

- 400 gramos de mascarpone.
- 200 mililitros de nata para montar, con al menos un 35,1% de materia grasa.
- 100 gramos de azúcar.
- Una cucharadita de vainilla en polvo.

Para la cobertura de chocolate:

- 200 gramos de chocolate negro para fundir.
- 200 gramos de mantequilla.      

Preparación:

Comenzamos por la plancha de bizcocho: 

Tamizamos la harina y reservamos.

Separamos las claras de las yemas, y montamos las claras a punto de nieve con una pizca de sal, con una batidora de varillas. A mitad del proceso, añadimos el azúcar despacio, mientras continuamos batiendo hasta conseguir que queden firmes. Sabremos que lo hemos conseguido si volcamos el bol y las claras no caen.

Batimos las yemas con unas varillas, y las añadimos a las claras a punto de nieve, lentamente y con movimientos envolventes, utilizando una espátula de silicona, para que no se nos desmonten las claras.

A continuación incorporamos la harina poco a poco, mezclando con una espátula con sumo cuidado, hasta conseguir una masa homogénea.

Forramos una bandeja para hornear con un papel de horno, y extendemos la masa con una espátula de silicona, cuidando que quede bien nivelada, con un grosor de un centímetro y medio, aproximadamente.

Precalentamos el horno a 150º, con calor arriba y abajo, y horneamos durante diez minutos aproximandamente

Sacamos el bizcocho del horno, y lo volcamos sobre un paño limpio, y retiramos el papel de horno. Lo enrollamos sobre sí mismo con sumo cuidado, y lo dejamos enfriar.

Continuamos con la crema de mascarpone: 

Comenzamos batiendo la nata con el queso mascarpone, con la batidora de varillas, hasta que quede muy firme. Reservamos en el frigorífico.

Separamos las claras de las yemas. Cocemos las yemas con el azúcar y una cucharadita de vainilla en plvo, al baño maría, sin dejar de moverlas para evitar que cuajen, durante diez minutos. Retiramos del fuego y dejamos enfríar. 

Montamos las claras a punto de nieve con una pizca de sal, con la batidora de varillas. 

A continuación, añadimos las yemas con azúcar a la mezcla de nata y mascarpone, y las incorporamos con cuidado utilizando una espátula de silicona. Agregamos las claras montadas, con movimientos envolventes, también con una espátula de silicona, hasta conseguir una mezcla homogénea. Introducimos esta crema en una manga pastelera, con una boquilla redonda. 

Seguimos con el almíbar:

Ponemos un cazo con el agua y el azúcar a fuego lento, y hervimos durante dos minutos hasta que el azúcar se haya disuelto por completo. Separamos del fuego, y dejamos templar.

Y la cobertura de chocolate:

En un cazo, ponemos el chocolate a fuego lento, y fundimos sin dejar de remover para que no se queme. Retiramos del calor, y añadimos la mantequilla; removemos hasta que se funda e integre completamente.

Y, por último, el montaje:

Extendemos la plancha de bizcocho, con muchísimo cuidado para no romperla, y la pincelamos con el almíbar, utilizando un pincel de silicona.

Seguidamente cubrimos con la crema de mascarpone, dejando un par de centímetros sin cubrir en los bordes. Enrollamos despacio, pero intentando que quede unido. Una vez enrollado, cortamos los bordes para que quede más bonito.

Colocamos el tronco sobre una rejilla, y ésta sobre una bandeja, y cubrimos con el chocolate.

Dejamos enfríar en el frigorífico, y con un tenedor, una brocheta, un palillo, o similar, hacemos dibujos que imiten la corteza de un árbol.

Podemos decorarlo con frambuesas, grosellas, y unas hojitas de menta. El resultado es precioso y, como ya os he dicho, está riquísimo.

Consejos:

- Podemos sustituir el almíbar por café, y el resultado será también estupendo. 

- Hay que enrollar el bizcocho con el relleno despacio e intentando que quede compacto, para que no se nos rompa al cortarlo.

- Es muy importante utilizar una espátula de silicona, tanto para mezclar los ingredientes del bizcocho como los de la crema de mascarpone, y siempre con movimientos envolventes, para que no se nos desmonten las distintas preparaciones.  

- Cuando vertemos la cobertura de chocolate debe estar caliente, pero no en exceso, porque podría estropearnos el tronco. 

- El relleno no debe llegar a los bordes del bizcocho para que no se salga al enrollarlo.
 

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