lunes, 28 de septiembre de 2020

ROLLITOS DE BERENJENA CON VERDURA Y CARNE DEL COCIDO

Estos rollitos de berenjena, además de estar buenísimos, son una solución perfecta para dar salida a las sobras de una carne guisada, unas verduras o, como en este caso, unos restos de carne de cocido que tenía en el congelador. Pollo, ternera y jamón, concretamente, con unas verduras de "resumen de nevera" (otra ventaja), dos berenjenas y comida resuelta. Plato único.

Lo que veis bajo los rollitos es una bechamel, y no, no tiene grumos. Es requesón.

Ingredientes:

- Dos berenjenas.

- Dos zanahorias.

- Una cebolla roja grande.

- Un calabacín.

- Un pimiento italiano rojo.

- Un pimiento italiano verde.

- La cuarta parte de un repollo.

- 250 gramos de carne del cocido.

- Media cucharadita de comino.

- Pimienta negra recién molida.

- Sal.

- Aceite de oliva virgen extra.

- 500 mililitros de bechamel. 

- 300 gramos de requesón.

- Almendra laminada.

Preparación:

Comenzamos con las berenjenas. Las despuntamos, lavamos y secamos bien. Y las cortamos a lo largo, en láminas muy finas. Lo ideal, utilizar una mandolina.

Salamos las láminas de berenjena y las colocamos en un escurridor. Dejamos que escurran durante, al menos, media hora.

Mientras tanto, cortamos cebolla, zanahorias, pimientos, calabacín y repollo en juliana fina.

Lavamos las láminas de berenjena para quitar el exceso de sal, las secamos, y las cocinamos en una sartén amplia con un hilo de aceite de oliva virgen extra, hasta que estén blanditas.

En la misma sartén, salteamos las verduras con una pizca de sal, media cucharadita de comino molido y pimienta negra al gusto. Cuando la verdura esté a nuestro gusto (más o menos cocida), añadimos la carne del cocido deshilachada y mezclamos. Añadimos un par de cucharadas de bechamel y volvemos a mezclar. Comprobamos el punto de sazón y rectificamos si es necesario. 

Preparamos una bandeja de horno, cubierta con un papel sulfurizado, y calentamos el horno a 180º.

Extendemos una lámina de berenjena, colocamos una cucharada del relleno sobre el extremo más ancho, y enrollamos. Ponemos el rollito sobre la bandeja de horno, y seguimos hasta terminar todas las láminas de berenjena.

Calentamos en el horno los rollitos con unas almendras laminadas por encima (opcional).

Mientras se calientan los rollitos, calentamos la bechamel en un cazo, y añadimos el requesón. Removemos con unas varillas para mezclarlo bien.

Servimos los rollitos sobre una base de bechamel con requesón, y listo. Plato único y delicioso.

Ideas y consejos:

- Puedes utilizar estas verduras u otras. Estos rollitos son perfectos para dar salida a las que tengas en el frigorífico.

- Carne del cocido, restos de pollo asado, de un guiso de carne, de pescado o marisco, legumbres... O solo verdura, como quieras.

- Añadir bechamel al relleno le aporta jugosidad.

- Si preparas un cocido, te sobra carne y ese día no tienes tiempo de utilizarla, al congelador. Y en otro momento la descongelas y cocinas estos rollitos. Congela perfectamente.

- Las berenjenas se escurren con sal para que pierdan un poco su amargor, pero no es imprescindible.

- La salsa bechamel es fácil y rápida de preparar. Tienes la receta aquí, en el blog. 

- Con dos berenjenas grandecitas salen unos 20 rollitos. 

 


miércoles, 23 de septiembre de 2020

PIZZA DE HIGOS FRESCOS CON QUESO DE CABRA

 

 ¿Os podéis creer que hasta la semana pasada no había probado los higos? Y las brevas ni de lejos. No me preguntéis por qué, debe ser una aversión infantil que me ha durado muchos años, demasiados, hasta ahora.

Efectivamente, la pasada semana estuve con mi hija en el Mercado Central y, será porque una ya se va haciendo mayor y necesita hacer cosas nuevas y arriesgadas, como probar los higos por primera vez, compré CUATRO piezas de esta fruta y esa misma noche nos hicimos un sandwich. Tanto mi hija como yo alucinamos con los higos, nos encantaron, aunque debo decir que ella es más lista que yo y los ha probado por vez primera siendo muy joven, casi treinta años más joven que yo.

Y al día siguiente los volví a comprar en mi barrio, y el pasado sábado nos hicimos esta pizza que hoy os traigo; no llegamos a pelear por ella pero se acabó en un plis. Fascinante. Y desde entonces ya los comemos como postre, tal cual, sin más acompañamiento.

Un descubrimiento delicioso. Y, además, esta pizza queda preciosa, como si de una joya se tratara.

Ingredientes:

Para la masa:

- 250 gramos de harina de fuerza.

- 75 mililitros de agua.

- 3 gramos de levadura fresca.

- Una cucharadita de aceite de oliva virgen extra.

- 4 gramos de sal.

- 2 gramos de azúcar (opcional).

Para el relleno:

- Un rulo de queso de cabra.

- Cuatro higos frescos.

- Tres cebollas grandes.

- Una cucharada de aceite de oliva virgen extra.

- Cebollino picado.

Preparación:

Comenzamos con la masa de pizza casera:

- Diluimos la levadura fresca en el agua.

- Pesamos y medimos los ingredientes, los metemos en el vaso de la amasadora, y añadimos el agua con la levadura.

- Amasamos a velocidad media durante cinco minutos. Comprobamos que la masa está elástica y, de no ser así, amasamos cinco minutos más.

- Formamos una bola con la masa y la dejamos levar dentro de un bol y tapada con un paño, en un lugar sin corrientes de aire.

- Cuando la masa haya doblado su tamaño, la boleamos y extendemos con un rodillo.

- Trasladamos la masa a una bandeja de horno cubierta con papel de horno, o pincelada con aceite, y dejamos reposar unos diez minutos.

Preparamos el relleno durante el tiempo del primer levado. Comenzamos con la cebolla caramelizada, que vamos a cocinar solo con una cucharada de aceite de oliva virgen extra, sin añadir azúcar.

Para ello, pelamos las cebollas y las cortamos en juliana fina. Las cocinamos en una sartén, con una cucharada de aceite de oliva virgen extra, a fuego muy lento y tapada. Removemos de vez en cuando y dejamos que reduzca y adquiera un tono dorado. Retiramos del calor y escurrimos la cebolla en un colador sobre un bol, para eliminar cualquier resto de aceite o líquidos que podría arruinar la pizza.

El resto de ingredientes es fácil: lavamos y cortamos los higos en finas lonchas, y el queso de cabra en lonchas más gruesas.

Y montamos la pizza: primero la cebolla, y sobre ella repartimos el queso de cabra y los higos.

Y al horno, precalentado a 250º, con calor arriba y abajo. Te cuento como la horneo yo, que tengo un horno eléctrico normalito:

- Horno a máxima potencia (250º en mi caso) con calor arriba y abajo.

- Coloco una rejilla del horno en la parte más alta.

- Horneo la pizza directamente sobre el suelo del horno durante cinco minutos.

- Retiro del suelo del horno, y la pongo en la parte superior, sobre la rejilla, hasta que se tueste ligeramente. En este caso, que se funda un poco el queso, sin perder la forma.

- Una vez fuera del horno, cebollino por encima.

Y listo, como ya he dicho antes, una pizza soberbia.

Ideas y consejos:

- Los expertos aconsejan temperatura máxima, arriba y abajo, en los hornos eléctricos caseros. 

- Una vez colocados los ingredientes sobre la pizza, al horno de inmediato, para que no se humedezca. En este caso es importante porque la cebolla, aunque la escurramos, puede aportar humedad.

- Lo ideal es preparar la cebolla en casa. Ya has visto que es muy fácil y que se hace casi sola, sin añadir azúcar. Normalmente la que compramos ya preparada adolece de un exceso de azúcar. 

- El azúcar en la masa es opcional. Ayuda a que la masa se dore en el horno. También se puede optar por no poner sal a la masa.

- Para comprobar si la masa está elástica, cogemos una pequeña porción y estiramos suavemente. Si no se rompe, ya está lista la masa.

 

 

martes, 15 de septiembre de 2020

PAN BRIOCHE


Este pan es una adaptación de mi receta de pan para hamburguesa. Es ligeramente dulce, tiene azúcar, huevos, leche y mantequilla, pero he reducido la cantidad de dichos ingredientes para obtener un pan más sano, disfrutarlo en los desayunos, y comer unos sandwiches maravillosos.

Queda súper esponjoso y con un sabor riquísimo. No da tiempo a que se endurezca, se termina enseguida.

Ingredientes:

- 500 gramos de harina de fuerza.

- 200 mililitros de leche a temperatura ambiente.

- 60 gramos de mantequilla en pomada.

- 2 huevos medianos.

- Una cucharadita de sal.

- Tres cucharaditas de azúcar.

- 15 gramos de levadura fresca.

Para el acabado final:

- Un huevo batido. 

Preparación:

Comenzamos disolviendo la levadura en la leche, que debe estar a temperatura ambiente.

Pesamos la harina y la metemos en el vaso de la amasadora o en un bol, añadimos la sal, el azúcar, la mantequilla y un huevo batido. Incorporamos la leche con la levadura y mezclamos. Amasamos a velocidad media hasta que la masa esté homogénea.

Dejamos levar la masa en un lugar sin corrientes de aire, tapada con un paño.

Pincelamos el molde con aceite para que no se pegue el pan, y ajustamos papel de horno en la base del molde, para facilitar el desmoldado.

Cuando la masa haya doblado su volumen (tardará de media a una hora, aproximadamente), la volcamos sobre una superficie enharinada y la dividimos en cuatro porciones de unos 200 gramos cada una (sí, hay que pesarlas para que sean iguales). 

Trabajamos cada porción girando la masa y doblando hacia el centro, como si fuera un hatillo, damos la vuelta, boleamos y al molde. Como en la foto.

Y vamos al segundo levado, en el mismo lugar resguardado y sin corriente de aire, también tapado, hasta que crezca y duplique su tamaño. Las bolas se unen; os pongo otra foto.

Batimos el huevo, y pincelamos el pan con mucho cuidado, acariciando la superficie para que no se baje.

Horneamos a 200º (horno precalentado), durante una media hora. Comenzamos con calor arriba y abajo y, cuando el pan esté bien dorado, cambiamos a calor solo bajo.

Hay que vigilar de cerca porque se quema facilmente. 

Y listo, sacamos del horno y, cuando podamos manipular el molde sin quemarnos, desmoldamos y dejamos enfriar sobre una rejilla.

Un pan maravilloso, que huele divinamente y queda súper esponjoso y con un sabor buenísimo. Admite ingredientes dulces y salados, perfecto con una buena mantequilla para desayunar, y para sandwiches estratosféricos. Ya os enseñaré algunos.

 

Ideas y consejos:

- Congela perfectamente.

- Tanto la leche como la mantequilla se pueden templar unos segundos en el microondas.

- Sí, se puede hacer sin amasadora, a mano, amasando hasta obtener una masa bien integrada y elástica. 

- Los tiempos de levado dependen de la temperatura de la cocina. De todas formas no tengas prisa, es algo que sucede sin que tengas que hacer nada, sólo vigilar la masa.

- Puedes incorporar una cucharada de semillas de sésamo a la masa antes de amasar. Le da un toque muy rico. 

- Es importante pesar las bolas de masa para que queden del mismo tamaño tras el levado y el horneado.

- Este pan crece bastante en el horno, llenará el molde. 

- Si la masa queda muy dura, añade un poco de leche, y si está excesivamente blanda, incorpora harina. Eso sí, poco a poco, no vayamos a entrar en un bucle. 

- Si el pan se tuesta en exceso por arriba, cambia a calor sólo bajo, y deja que termine de hornearse.

- ¿Has visto las fotos? Te aseguro que no le hacen justicia, está incluso más bueno de lo que parece. Anímate, es más fácil de lo que crees y, si no sale bien a la primera, sigue intentándolo, no pierdes nada (los errores también se comen). Es cuestión de no desistir y, cuando lo consigas, dejarás de comprar el pan industrial.