lunes, 30 de julio de 2018

ENSALADILLA RUSA


La ensaladilla rusa es el gran clásico del verano, con un toque distinto en cada casa. Seguramente no hay dos iguales. Yo os cuento cómo suelo prepararla, y cada cual que aporte su  sello personal. A mí misma me encanta añadir o quitar ingredientes, de vez en cuando.

Creo que ya merecía estar en el blog.

Ingredientes para cuatro personas:

- Cuatro patatas medianas o dos grandes.
- Dos zanahorias.
- 100 gramos de guisantes congelados.
- 100 gramos de judías verdes.
- Pimiento rojo asado, o pimientos del piquillo en conserva.
- Cuatro huevos duros.
- Una cucharadita de cebolla tierna rallada.
- Dos latas pequeñas de atún en aceite.
- Aceitunas verdes sin hueso.

Para la mayonesa:

- Un huevo.
- Un chorrito de vinagre.
- Aceite de girasol.
- Sal.

Preparación:

Lavamos las patatas con piel, y las cocemos con agua y una pizca de sal en una cazuela, hasta que estén tiernas. Retiramos del agua y dejamos templar.

Lavamos las judías verdes, retiramos las hebras (si tienen) y las cortamos en lonchitas. Pelamos  y lavamos las zanahorias y las cortamos en brunoise. Las cocemos en una cazuela con agua y una pizca de sal junto a las judías verdes, hasta que estén tiernas. Retiramos del agua, escurrimos, y dejamos enfriar. 

Cocemos los guisantes durante el tiempo indicado por el fabricante en el paquete, en una cazuela con agua y una cucharadita de sal. Retiramos, escurrimos y dejamos enfriar. 

Cocemos los huevos cubiertos con agua y una cucharadita de sal, durante diez minutos desde que el agua comience a hervir. Sacamos del agua y dejamos que enfríen.

Mientras cocemos los ingredientes, rallamos la cebolla tierna. Sólo una pizca, para darle sabor a nuestra ensaladilla. Retiramos las semillas de los pimientos y los cortamos en finas tiras.

Cuando las patatas estén cocidas y templadas, las pelamos y las cortamos en pequeños daditos. Las mezclamos con los guisantes, zanahorias, judías verdes, el atún bien escurrido de su aceite, y una cucharadita de cebolla tierna rallada. Reservamos en el frigorífico tapado.

Preparamos la mayonesa: ponemos un huevo crudo en el vaso de la batidora de mano, añadimos una cucharadita de vinagre o unas gotas de zumo de limón, y una tercera parte del aceite de girasol. Introducimos la batidora en el vaso tocando el fondo, y comenzamos a batir, sujetando el vaso y sin mover la batidora. Cuándo comprobemos que la mezcla comienza a emulsionar, subimos lentamente la batidora y la movemos arriba y abajo, añadiendo el resto del aceite en un hilo, muy despacio, hasta que cuaje. Si nos queda muy líquida, podemos intentar arreglarlo añadiendo más aceite. Comprobamos el punto de sazón y añadimos sal si es necesario.

Añadimos la mayonesa a la ensaladilla, reservando un poco para cubrirla, removemos, probamos y añadimos sal si es necesario. La colocamos en la fuente donde la vamos a servir, dándole forma redondeada, cubrimos con mayonesa y adornamos con los huevos cocidos, el pimiento y unas aceitunas sin hueso.

Y lista nuestra ensaladilla casera, la mejor del mundo. 


Ideas y consejos:

- Sabremos que las patatas están cocidas cuando las pinchemos y no ofrezcan resistencia, cuando estén blanditas.

- Las judías verdes y las zanahorias se cuecen en diez minutos. Para comprobarlo, basta probarlas.

- La cebolla cruda rallada no se nota cuando comes la ensaladilla, desaparece, pero le aporta un sabor buenísimo.

- La ensaladilla se sirve bien fría. Debe estar en el frigorífico hasta el momento de sacarla a la mesa. 

- Si queremos adelantar el trabajo, podemos preparar la mezcla de verduras, sin el atún ni la mayonesa, el día de antes. Y al día siguiente, preparamos la mayonesa, añadimos el atún, la montamos y a comer.

- Mucho cuidado con el huevo crudo en verano. Debemos asegurarnos de que son frescos, y consumir la mayonesa de inmediato; y si sobra, a la basura.

- Cortar las verduras en brunoise es darles forma de pequeños daditos.



viernes, 27 de julio de 2018

GAZPACHO DE CEREZAS


Si no me equivoco, el gazpacho de cerezas es una creación de Martín Berasategui. Maravillosa, refrescante y riquísima creación.

Esta receta no es exactamente igual; como siempre, la he adaptado a los gustos de mi casa. Yo no suelo poner pan a los gazpachos, nos gustan con textura líquida, para beberlo, sobre todo con la cena. De hecho, casi todos los días tenemos gazpacho en el frigorífico. Súper refrescante en las calurosas noches de verano.

Ingredientes:

- 250 gramos de cerezas.
- Un kilo de tomates rojos y maduros. 
- 25 gramos de cebolla tierna.
- Un trocito de pimiento rojo, unos 10 gramos. 
- Aceite de oliva virgen extra.
- Vinagre de manzana.
- Pimienta negra recién molida.
- Sal. 

Preparación:

Lavamos los tomates y el pimiento, los pelamos y troceamos. Pelamos, lavamos y troceamos también la cebolla.

Lavamos las cerezas, les quitamos el rabito y las deshuesamos.

Metemos todos los ingredientes en el vaso de la batidora, añadimos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, una cucharada de vinagre de manzana, pimienta negra recién molida y sal al gusto.

Y batimos hasta que esté todo triturado y bien mezclado. Probamos y, si es necesario, añadimos más sal, pimienta, vinagre; hay que ir probando hasta que esté a nuestro gusto.

Cuando esté bien aliñado, lo pasamos por el colador chino para eliminar pieles del pimiento, pepitas de tomate o cualquier trocito que haya quedado sin triturar.

Enfriamos en el frigorífico hasta el momento de tomarlo. Debe estar muy, muy frío.

Ideas y consejos:

- Para mí es imprescindible pasar el gazpacho por el chino para que quede sin "tropezones".

- Elige hortalizas y fruta en su punto óptimo de maduración, dulces y con sabor. Ya sé que a veces resulta una tarea imposible, pero en un gazpacho la calidad de los ingredientes es lo más importante.

- Adapta los ingredientes a tu gusto, al igual que los aliños.

- Si queda muy espeso, podemos añadir agua fría.

- Si tienes albahaca fresca, añade unas hojitas por encima. Queda riquísimo.

- Podemos cambiar el vinagre de manzana por uno de jerez, o de vino blanco. El que más os guste.
 


miércoles, 25 de julio de 2018

PIZZA CON BACON, TOMATE FRESCO Y PUERRO



Una de las pizzas que más gustan en casa, con puerro, tomate fresco y bacon crujiente. Venga, que no cuesta tanto preparar pizza en casa, y la diferencia con las que venden en el super es enorme. Tú controlas los ingredientes, utilizas los que más te gustan, tus combinaciones preferidas...y no hay nada como una masa hecha en casa. Y si nos ayuda la familia, mejor que mejor.

Yo te voy dando ideas, y quedo esperando las tuyas.

Ingredientes:

Para la masa (salen cuatro pizzas):

- Medio kilo de harina de fuerza.
- 250 ml. de agua.
- 12 gramos de levadura fresca (media pastilla).
- Una cucharada de aceite de oliva virgen extra.
- Una cucharadita de sal. 


Para el relleno:

- Tomate frito (tienes la receta aquí).
- Un trocito de puerro.
- Mozzarella rallada.
- Un tomate rojo.
- Tres cortadas de bacon.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal.
- Orégano.

Preparación: 

Comenzamos con la masa casera de pizza: 

Pesamos la harina y la ponemos en un bol, añadimos una cucharadita de sal, una cucharada de aceite de oliva, y la levadura fresca disuelta en los 250 ml. de agua templada. Mezclamos bien, volcamos en la superficie de trabajo, previamente enharinada, y amasamos durante al menos diez minutos hasta obtener una masa elástica. Formamos una bola y dejamos levar tapada con un paño en un lugar tranquilo y sin corrientes de aire.  Por supuesto, también podemos preparar la masa en una amasadora, nos facilitará mucho la labor.

Cuándo la masa haya doblado su volumen, la volcamos en la encimera, previamente enharinada, y la dividimos en cuatro porciones (hay masa suficiente para cuatro pizzas redondas). Tomamos una porción, formamos una bola, y la estiramos con un rodillo dándole la forma deseada, y procurando que quede una masa fina. La trasladamos a la bandeja de horneado, que previamente habremos pincelado con aceite, y la dejamos reposar unos 15 minutos.


Mientras la masa reposa, preparamos el resto de ingredientes:

- Lavamos muy bien el puerro y lo picamos muy fino.
- Lavamos y pelamos el tomate, le quitamos las pepitas y picamos en brunoise. 
- Quitamos las ternillas al bacon y lo cortamos en cintas.

Cuándo tengamos la masa lista en el molde, rellenamos por este orden:

1.- Un chorrito de aceite de oliva virgen extra.
2.- Dos cucharadas de tomate frito, bien extendidas.
3.- El puerro, repartido sobre la superficie.
4.- Mozarella rallada.
5.- El tomate fresco picado, con una pizca de sal.
6.- El bacon, cubriendo el resto de ingredientes.

Y al horno, hasta que la masa esté crujiente y el bacon doradito. Sacamos y expolvoreamos con orégano. Y ya está, a disfrutar de la pizza casera, la mejor del mundo.





lunes, 23 de julio de 2018

TALLARINES DE CALABACÍN CON SEPIA Y MEJILLONES


Otra receta buenísima de los Hermanos Torres. A este paso, voy a cocinar todo su recetario, aunque me temo que sería imposible.

Siempre intento respetar al máximo sus recetas porque ¿quién soy yo para modificar una creación de estos genios de la cocina?, pero esta vez no tenía calabacín blanco y he utilizado el verde. Supongo que es un pequeño cambio que no afecta demasiado al resultado que, en todo caso, nos ha encantado en casa.

Ingredientes para dos personas:

- Un calabacín blanco en la receta original, verde en mi caso.
- Una sepia pequeña.
- 250 gramos de mejillones.
- Un chorro de vino blanco.
- Un diente de ajo.
- Una cebolla mediana.
- Un pimiento rojo pequeño.
- Una cucharada de pimentón dulce.
- Dos tomates triturados.
- Una ramita de romero.
- La ralladura de un limón.
- Cebollino.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal.

Preparación:

Comenzamos con el sofrito:

Pelamos y picamos muy fino el diente de ajo, y pelamos, lavamos y picamos en brunoise la cebolla y el pimiento. Reservamos los ingredientes por separado.

Lavamos los tomates, les quitamos el pedúnculo y los pelamos. Extraemos las pepitas y picamos hasta reducir a puré. 

En una sartén, con un hilo de aceite de oliva virgen extra, sofreímos ligeramente el ajo y, cuando comience a dorar, añadimos la cebolla y una ramita de romero. Freímos hasta que esté doradita; añadimos entonces el pimiento y rehogamos un par de minutos. Incorporamos el pimentón dulce, removemos, y añadimos el tomate triturado. Hay que freír hasta que el sofrito quede seco y comience a pegarse en la sartén. En ese momento, retiramos del calor.

Mientras se cocina el sofrito, preparamos los mejillones:  

Los limpiamos quitando las barbas y los restos pegados en las conchas, lavamos, escurrimos, y los metemos en una cazuela con un buen chorro de vino blanco. Tapamos y cocemos a fuego vivo hasta que se abran; retiramos del calor, y, con cuidado para no quemarnos, colamos reservando el jugo. Cuando podamos manipular los mejillones, los separamos de las cochas. Reservamos los mejillones dentro de su jugo en el frigorífico, y desechamos las conchas.

Seguimos con la sepia:

Separamos las patas del cuerpo, y le quitamos la tinta, si la tiene. Lavamos bien bajo el grifo las patas, abrimos el cuerpo y lo lavamos igualmente quitando la membrana que lo recubre. La cortamos en pequeños trocitos, y escurrimos bien el agua. Reservamos en el frigorífico.

Y vamos con los "tallarines". Lavamos y despuntamos los calabacines; si tienes un espiralizador, los tendrás en un momento. Y, si como yo, no lo tienes, corta finas láminas a lo largo, y luego cada lámina en finas tiras, y reserva tapado en el frigorífico.

Una vez esté preparado el sofrito, retiramos la rama de romero, regamos con el jugo de los mejillones colado, y añadimos los tallarines de calabacín. Cocinamos hasta que estén tiernos, a nuestro gusto, y añadimos los mejillones. 

Volvemos a escurrir bien la sepia, y la secamos con papel de cocina. La salteamos ligeramente en una sartén con un hilo de aceite de oliva virgen y sal, y la añadimos a los tallarines. Probamos el punto de sazón, y rectificamos si es necesario.

Servimos con la ralladura de limón y el cebollino. 

Ideas y consejos:

- Como no tengo espiralizador, algo que espero remediar en breve, pero sí mandolina, corto las láminas de calabacín muy finas a lo largo, y después utilizo un cuchillo para hacer los tallarines. Quedan un poco rústicos, no hay más que ver la foto, pero igual de ricos.

- Plato único, a mi entender. Si os apetece, con un poco de pan.

- Los tallarines de verdura u hortalizas están de moda, no hay duda. En algunos supermercados venden los de calabacín ya cortados; eso sí, ojo al precio del kilo, que multiplica escandalosamente al de los calabacines enteros.  

- Yo reservo todos los ingredientes en el frigorífico, incluidas las hortalizas, porque lo he preparado en verano y en mi cocina hace muchísimo calor. 

- No tires las pepitas del tomate, ya sabes que están buenísimas, tanto que se las denomina "caviar de tomate". Perfectas en ensaladas, como la de aguacate y anchoa, que puedes ver aquí, y la de lentejas.

- Si la sepia tiene tinta, se puede congelar, ya que no la vamos a utilizar en esta preparación. 




jueves, 19 de julio de 2018

ENSALADA CÉSAR CON POLLO


La ensalada César es una de las más famosas del mundo, y por ello existen muchas versiones. Yo os enseño la que nos gusta en casa, basada en la de mis amigos de Directo al Paladar (no los conozco personalmente, pero los leo casi todos los días).

Nació en Tijuana, México, y su creación se atribuye a los hermanos Cesare y Alessandro Cardini, inmigrantes italianos, durante los años veinte. Originalmente no llevaba pollo ni queso, ingredientes que se han ido añadiendo con el paso del tiempo. En 1948 Cesare Cardini patentó una salsa industrial, y su gran éxito internacional hizo que en 1953, la International Society of Epiucures (un grupo de selectos chefs en París), la proclamara "la mejor receta de América en cincuenta años".

Vamos con la receta.

Ingredientes para cuatro personas:

- Dos cogollos de lechuga o lechuga romana.
- 300 gramos de pechuga de pollo sin hueso ni piel.
- Zumo de un limón.
- Unas gotas de salsa Worcesteshire, también conocida como salsa inglesa o salsa Perrins.
- Salsa César.
- Pan, unos 50 gramos.
- Queso parmesano.
- Sal.
- Aceite de oliva virgen extra.

Para la salsa César:

- Un huevo.
- Un chorrito de vinagre o unas gotas de zumo de limón.
- Un vaso de aceite de girasol.
- Seis anchoas en aceite.
- 50 gramos de queso parmesano. 
- Unas gotas de salsa Worcesteshire, también conocida como salsa inglesa o salsa Perrins.
- Unas gotas de tabasco.
- 50 mililitros de agua.

Preparación:

Cortamos la pechuga de pollo en filetes gruesos, y la marinamos con el zumo de un limón y unas gotas de salsa Worcesteshire. Tapamos y reservamos en el frigorífico durante 30 minutos.
 
Mientras tanto, preparamos la salsa César:

Comenzamos preparando la mayonesa: ponemos un huevo crudo en el vaso de la batidora de mano, añadimos una cucharadita de vinagre o unas gotas de zumo de limón, y una tercera parte del aceite de girasol. Introducimos la batidora en el vaso tocando el fondo, y comenzamos a batir, sujetando el vaso y sin mover la batidora. Cuándo comprobemos que la mezcla comienza a emulsionar, subimos lentamente la batidora y la movemos arriba y abajo, añadiendo el resto del aceite en un hilo, muy despacio, hasta que cuaje. Si nos queda muy líquida, podemos intentar arreglarlo añadiendo más aceite.

Cuándo tengamos lista la mayonesa, añadimos el resto de ingredientes: anchoas, agua, queso parmesano, unas gotas de salsa Worcesteshire, y una pizca de tabasco. Emulsionamos con la batidora, probamos y, si es necesario, añadimos sal, siempre al final, porque las anchoas son saladas. Reservamos bien tapada en el frigorífico.

Seguidamente cortamos el pan en pequeños dados, y los tostamos en el horno precalentado a 170º, regados con un hilo de aceite de oliva virgen. Hay que vigilar de cerca, porque se tuestan rápido.

Lavamos y cortamos la lechuga, y la centrifugamos para eliminar cualquier resto de agua.

Cocinamos los filetes de pechuga a la plancha, bien caliente, y los cortamos en tiras.

Y montamos la ensalada: la lechuga, la salsa, el pan, el pollo y unas lascas de parmesano. Y sacamos a la mesa la salsa, para que cada cual se sirva a su gusto.

Ideas y consejos:


- Las lascas de parmesano quedan perfectas con un pelador. 

- La receta original: hojas de lechuga con pan tostado y salsa de anchoas, la tengo en tareas pendientes.

- También queda muy rica con un resto de pollo asado.

- La mayonesa se prepara sin sal, porque las anchoas ya tienen. Cuándo terminemos la salsa César, la probamos y, si es necesario, sazonamos al gusto.

- La salsa Perrins o Worcesteshire la encontramos facilmente en supermercados y grandes superficies. Aunque también se conoce como salsa inglesa, no tiene nada que ver con la salsa inglesa dulce, a base de nata, yema de huevo y vainilla que utilizamos en preparaciones dulces. 

- Si la mayonesa os ha quedado muy fluida, no añadáis agua.

- La lechuga siempre sin agua. Las centrifugadoras las encontramos en cualquier bazar a precios muy asequibles.





lunes, 9 de julio de 2018

TERIYAKI DE TRUCHA



¿Recordáis la estupenda salsa teriyaki casera casera? Con ella vamos a preparar una trucha, muy buena y muy fácil. Si la acompañas con unas patatas asadas sin horno y brócoli cocido, tendrás una comida o cena perfecta en un momento. Y no puede ser más fácil.

Ingredientes para cuatro personas:

- Cuatro filetes de trucha.
- Un ramillete de brócoli.
- Cuatro patatas medianas.
- Salsa teriyaki casera.
- Sésamo tostado.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal.
- Pimienta negra recién molida.

Preparación:

Para preparar las patatas, sigue la receta que publiqué aquí. Es súper fácil.

El brócoli: Calentamos agua en una cazuela tapada, hasta que hierva. Separamos los ramilletes con mucho cuidado, sin romperlos, y pelamos y troceamos el tronco. Lavamos y escurrimos. Cuándo el agua esté hirviendo, metemos el brócoli y dejamos cocer destapado con una cucharadita de sal durante cinco minutos. Retiramos con una espumadera a un escurridor, y dejamos el tronco dentro del agua para que termine de cocinarse, con el fuego apagado, durante cinco minutos más. 

Lavamos los filetes de trucha, y les quitamos las espinas con unas pinzas. Calentamos la salsa teriyaki, retiramos del fuego, y separamos la mitad en un bol. Con un pincel de silicona, pintamos los lomos de trucha generosamente con la salsa, y los marcamos en una sartén con un hilo de aceite, primero por la parte de la piel, y después por el lado de la carne. No hay que cocinarlo en exceso porque se reseca. 

Y listo, servimos la trucha, con el brócoli y las patatas, con sésamo tostado espolvoreado, y el resto de la salsa para que cada cual se sirva si lo desea.

Ideas y consejos:

- Podemos sustituir las patatas asadas sin horno por un puré de patata casero, o patatas asadas con horno, o fritas,...como quieras. O sin patatas, a gusto del consumidor.

- El tronco del brócoli está buenísimo, no lo tires. 

- Cuando el pescado entra en contacto con la plancha, la piel se encoje y el pescado se dobla sobre sí mismo. Para evitarlo, hay que sujetarlo poniendo una espátula encima y ejerciendo una ligera presión. No hay que apretar ni aplastar el pescado, porque pierde sus jugos y se reseca. Y tampoco cocinar en exceso.

- No necesitamos salar el pescado, la teriyaki ya aporta suficiente sabor.

- Si no tenéis pinzas para quitar las espinas al pescado, os aconsejo que las compréis. Son muy útiles y desespinar el pescado será una tarea más fácil y rápida. Además, no son caras.



viernes, 6 de julio de 2018

TORTILLA DE PATATA CON CEBOLLINO


No sé si a vosotras os pasa lo mismo, pero a mí me encanta cambiar las recetas; no me gusta comer siempre lo mismo. En casa, cuando me fallan las ideas para la cena, siempre hay alguien que propone: "¿una tortilla de patata?". Y a mí me encanta, pero también me cansa. Así que de vez en cuando añado algún ingrediente. Y esta vez le ha tocado al cebollino que, con algún toque más de mi hija Andrea, ha cambiado el sabor de la tortilla de siempre. Ha quedado muy rica, la verdad.

El cocinado es igual que con esta tortilla de patata tradicional, y también necesita un poco de cariño para dar tiempo a que se frían bien las patatas, eliminar el exceso de grasa, que absorban el huevo, y darle forma con mimo. Los consejos, los mismos. Y, a la hora de cuajar más o menos la tortilla, cada uno a su gusto.

Ingredientes:

- Un kilo de patatas.
- Seis huevos.
- Un manojo de cebollino.
- Pimienta recién molida. Yo he puesto una mezcla de negra, roja y blanca.
- Ajo en polvo.
- Sal.
- Aceite de oliva virgen extra.

Preparación:

Pelamos, lavamos y cortamos las patatas en lonchitas finas. Calentamos una sartén con abundante aceite de oliva virgen, y freímos las patatas a fuego lento, con una cucharadita de sal, y tapadas hasta que se ablanden. Apastamos las patatas con un tenedor, o con un prensa patatas, sin apartarlas del fuego. Dejamos que se doren un poco, con la sartén destapada y con calor medio.

Preparamos un recipiente resistente al calor, y colocamos encima un colador. Cuándo la patata esté ligeramente dorada, la sacamos con una espumadera y la metemos dentro del colador, para eliminar el exceso de grasa. Apartamos la sartén del fuego y retiramos todo el aceite.

Batimos con un tenedor los huevos en un bol amplio, con una pizca de sal encima de cada yema. Añadimos el cebollino lavado y picado fino, pimienta recién molida y ajo en polvo al gusto, y batimos. Cuándo la patata haya escurrido, la añadimos al bol, y mezclamos con un tenedor. Dejamos reposar durante un par de minutos, para que la patata absorba el huevo. Transcurrido este tiempo, la mezcla tiene que estar jugosa, con bastante huevo; si no es así, añadiremos un huevo batido más.

En la misma sartén que hemos usado para freír la patata, que habrá quedado con una pizca de aceite después de retirar el que hemos usado, echamos la mezcla de huevos, patata y cebollino, y dejamos que cuaje a fuego medio; le damos la vuelta, y lo mismo por el otro lado. Si os gusta con la superficie un poco tostadita, subid el fuego y quedará más rica. 

Sacad pan a la mesa, una ensalada de buenos tomates con queso fresco y aguacate, y listo, a cenar.

 

martes, 3 de julio de 2018

SOPA FRÍA DE MELÓN CON SAL DE JAMÓN CRUJIENTE


Esta sopa fría de melón no puede ser más fácil. Ideal en verano, o en cualquier momento porque es buenísima, refrescante y súper rápida. Yo creo que no llega ni a la categoría de receta.

Ingredientes:

- Un melón.
- Pimienta negra recién molida.
- Sal.
- Jamón.

Preparación:

Cortamos el melón en rodajas, quitamos la cáscara y las pepitas, lo troceamos, y lo metemos en el vaso de la batidora. Salpimentamos y trituramos. Probamos y rectificamos de sal y pimienta si es necesario. Si queremos una crema muy fina, la pasamos por el chino. Enfriamos en el frigorífico bien tapada.

Vamos con la sal de jamón crujiente, que también es muy fácil. Sólo tenemos que estar muy atentos a que nos se queme el jamón.

Precalentamos el horno a 170º, y colocamos en una bandeja, por este orden:

- una hoja de papel sulfurizado.
- lonchas de jamón
- otra hoja de papel sulfurizado.
- otra bandeja de hornear para presionar el jamón.  

Y al horno, hasta que esté bien tostado y crujiente. Hay que vigilar de cerca, como ya os he comentado. En 15 minutos, aproximadamente, estará listo. Tiene que estar muy crujiente, que se rompa al tocarlo.

Cuándo el jamón esté frío, lo rompemos y lo picamos en el mortero hasta obtener la sal de jamón. Reservamos en un recipiente tapado.

Servimos la crema con el jamón espolvoreado. Se puede comer a cucharadas o beber.

Fácil, como había prometido.

Consejos:

- Servir la crema muy fría, para que refresque y resulte deliciosa.

- La sal de jamón se añade justo antes de tomar la crema; si la ponemos con antelación se reblandece.

- También podemos obtener jamón crujiente en el microondas, utilizando una fuente de cristal apta para este aparato, y en intervalos de quince segundos porque se quema con más facilidad.

- Ya sabéis que el melón con jamón es un plato viejuno. No sé si es una osadía decirlo, pero ésta podría ser una actualización del clásico, bastante conocida por cierto.