viernes, 28 de diciembre de 2018

RISOTTO DE TOMATE Y SALMÓN AHUMADO



Finalizamos el año con un risotto muy especial, con tomate fresco, y el siempre riquísimo salmón ahumado. Además, es una receta de lo Hermanos Torres, es decir, garantía de éxito.

Ingredientes para dos personas:

- 200 gramos de arroz arborio, carnaroli o bomba. 
- Medio litro de caldo de verdura.
- 100 gramos de salmón ahumado.
- Una cebolla o dos chalotas.
- Dos tomates de rama rojos.
- Seis tomates cherry de pera.
- Medio vaso de vino blanco.
- 50 gramos de parmesano.
- 4 hojas de albahaca grandes picadas, o varias pequeñas.
- Aceite de oliva virgen extra (aove).
- Sal. 

Preparación:

Rallamos los tomates y colocamos un colador sobre un bol, metemos el tomate rallado dentro del colador, y dejamos que escurra para separar la pulpa del tomate de su agua.

Picamos las chalotas muy finas y calentamos el caldo de verdura. Comprobamos el punto de sazón y rectificamos si es necesario.

En una sartén o cazuela baja, sofreímos la chalota en un hilo de aceite de oliva virgen extra, hasta que se dore. Añadimos el arroz y nacaramos, es decir, cocinamos removiendo hasta que se vuelva opaco. 

Incorporamos el vino y dejamos que se evapore sin dejar de remover el arroz. Añadimos un cucharón de caldo hirviendo, y removemos el arroz hasta que se consuma este caldo. Continuamos añadiendo cucharones de caldo, uno a uno, siempre cuándo se haya consumido el anterior, durante el tiempo indicado por el fabricante en el paquete. Con el último cucharón de caldo, añadimos también el agua que ha escurrido el tomate rallado. Dos minutos antes de terminar la cocción del arroz, añadimos el tomate rallado y un buen chorro de aove, y mezclamos bien.

Emplatamos el arroz, con los cherrys cortados en cuartos y salpimentados, el parmesano en lascas, láminas de salmón ahumado y la albahaca fresca picada.

Un arroz original y muy rico, con el toque especial de sus creadores. Probadlo y me contáis.

Ideas y consejos:

- Es un arroz ideal para amantes del tomate y del salmón ahumado. 

- Tanto el arroz arborio como el carnaroli son originarios de Italia, y ambos tienen un alto contenido en almidón. Son de grano corto y duro, que permite remover constantemente sin que se rompa. Son arroces que absorben el sabor de todos los ingredientes que lo acompañan. 

- Si no tenéis arroz arborio o carnaroli, servirá también un arroz bomba. En todo caso, debe ser arroz de grano redondo porque es el el absorbe los sabores. Nunca un arroz de grano largo, que no absorbe el sabor. 

- No dejéis de remover el arroz mientra se cocina, es el método para mantecarlo y obtener un caldo espeso.




miércoles, 19 de diciembre de 2018

MERLUZA EN SALSA VERDE


Hoy un clásico, merluza en salsa verde. Y ya sabes que cuando un plato traspasa fronteras significa que es bueno, y éste en concreto es maravilloso; sabor y sencillez, eso sí, con un buen producto.

Yo te doy mi receta, que es bien simple y queda muy rica. 

Ingredientes para cuatro personas:

- Ocho rodajas de merluza. 
- Dieciocho almejas.
- Dos dientes de ajo. 
- Una cebolla.
- Perejil fresco.
- Una cucharada de harina.
- Medio vaso de vino blanco (125 mililitros).
- Dos vasos de fumet (500 mililitros). 
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal. 

Preparación:

Lavamos las almejas en un escurridor bajo el chorro de agua fría, las ponemos a remojo con agua y sal en un bol amplio, y las dejamos dentro del frigorífico.

Pelamos, lavamos y picamos muy, muy fino los dientes de ajo y la cebolla. En una sartén o cazuela baja, sofreímos el ajo hasta que comience a dorar, añadimos entonces la cebolla con una pizca de sal, y la freímos hasta que esté blandita y traslúcida.

Añadimos entonces una cucharada de harina y removemos hasta que se tueste. Incorporamos el vino blanco y el fumet, y cocemos a fuego lento removiendo para que no se formen grumos (lo ideal es utilizar unas varillas), durante diez minutos aproximadamente.

Escurrimos las almejas y volvemos a lavarlas bajo el chorro de agua fría. Calentamos una sartén con una pizca de agua, metemos las almejas, tapamos, y las vamos retirando conforme se abran. Si queda líquido en la sartén, lo colamos y lo añadimos al guiso. Probamos la salsa y añadimos sal si es necesario.

Lavamos y picamos las hojas de perejil, y las añadimos a la salsa, junto con las rodajas de merluza limpias y salpimentadas. Tapamos y dejamos cocer cinco minutos. Incorporamos las almejas, y terminado.

Se pueden añadir espárragos blancos, huevo duro, guisantes cocidos. Personalmente, me encanta con guisantes y suelo ponerle, aunque justamente el día que hice la foto no tenía en casa.

Ideas y consejos:

- El número de rodajas de merluza y de almejas dependerá del tamaño de las mismas.

- No hay que cocer en exceso la merluza ni las almejas. Es importante que quede jugosa y no se reseque.

- Aquí tienes una receta fácil, sana y ligera. El único inconveniente, el precio de la merluza; aprovecha cuando esté más barata y congela.

- Si utilizas unas varillas, que no sean metálicas, o se rallará la sartén.

- Si la salsa queda muy espesa, añade más fumet. Y si queda muy líquida, puedes incorporar una cucharadita de maizena disuelta en un poco de agua fría a la salsa hirviendo, y esperar a que vuelva a hervir y espese.







martes, 11 de diciembre de 2018

FOCACCIA


La focaccia es un pan plano italiano, aliñado con aceite de oliva y sal gorda, y que también se suele aromatizar con hierbas como el romero.

Es muy fácil prepararlo, y sale riquísimo. En casa nos encanta para acompañar la tortilla de patata, en una especie de fusión italo-española, y con salsa de queso y cherrys marcados en la sartén. Vamos, que cuando la preparo siempre es una fiesta. Siempre la mitad con sal y la otra mitad sin ella, para contentar las distintas preferencias de la family.

Ingredientes:  

- 350 gramos de harina de fuerza.
- 150 gramos de harina integral de espelta.
- 50 gramos de aceite de oliva virgen extra.
- Una cucharadita de sal.
- 300 mililitros de agua templada.
- 12 gramos de levadura fresca (media pastilla).

Preparación:

Pesamos ambas harinas y las ponemos en un bol amplio, añadimos la sal y el aceite, disolvemos la levadura en el agua templada, y la incorporamos también. Removemos para mezclar bien los ingredientes, y comenzamos a amasar. Cuándo la mezcla sea manejable, seguimos amasando sobre la superficie de trabajo enharinada, hasta obtener una masa elástica.

Colocamos un papel de horno sobre una bandeja apta para hornear, boleamos la masa, y la extendemos sobre una superficie enharinada, con un rodillo también enharinado, dándole la forma deseada, la colocamos en la bandeja con el papel, y tapamos con un paño ligeramente humedecido. Dejamos levar durante al menos una hora, hasta que crezca y doble su tamaño.

Precalentamos el horno a 250º, con calor arriba y abajo y, con el dedo, formamos los hoyuelos en la masa, añadimos un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, y lo repartimos sobre la superficie de la masa con la palma de la mano, acariciando, con mucho cuidado para no hundir la masa. Ponemos sal gorda y, si gustamos, alguna hierba aromática, como el romero. Y al horno, hasta que esté dorada (en el horno vuelve a crecer).

Y listo, con poco trabajo tendremos un delicioso pan que repetiréis seguro.

Ideas y consejos:

- Si tienes amasadora, menos trabajo todavía. Meter ingredientes, mezclar, levar, hornear y disfrutar.

- La mezcla de harinas puede variar, por supuesto.

- El tiempo de levado depende de la temperatura de la cocina. En verano, en una hora listo; pero si hace frío, tardará más. Dejad la masa en el rincón más abrigadito de la cocina, sin una pizca de corriente de aire.

- Está rica con cualquier cosa que le pongas encima o en medio si te sale más alta. Yo te propongo una sencilla crema de queso que se prepara fundiendo en un cazo al fuego una rodaja de queso provolone con 200 ml. de nata para cocinar, salpimentar y listo. Y sobre la crema, unos tomatitos cherry salteados. DELICIOSO, así, con mayúsculas.









martes, 4 de diciembre de 2018

NIDOS DE PASTA CON ALBÓNDIGAS DE POLLO


Esta pasta con las albóndigas de pollo, la salsita de tomate y los guisantes, está buenísima. Imagino que no se parece mucho a la receta americana tradicional de espagueti con albóndigas (spaghetti meatballs), un plato muy conocido de la cultura italoamericana de Estados Unidos. Y lo digo porque cociné el plato sin consultar ninguna receta; eso sí, recordando la archiconocida escena de la famosa película La dama y el vagabundo, que ya es algo.

Vamos a lo importante, la receta, en un día muy especial para mí, porque hoy es el cuarto cumpleaños de este blog que, para mí, es muy importante.

Ingredientes para cuatro personas:

Para las albóndigas:

- 350 gramos de carne picada de pollo.
- Una rebanada de pan de molde o miga de pan.
- Medio vaso de leche.
- Un huevo.
- Tres cucharadas de almendra molida.
- Perejil fresco picado.
- Sal.
- Pimienta.

Para la salsa y la pasta:

- Una cebolla grande.
- Media cucharadita de nuez moscada molida.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal
- Cuatro cucharadas de tomate concentrado. 
- 250 gramos de guisantes pequeños congelados.
- Ocho nidos de taglaitelle al huevo.

Preparación:

Comenzamos preparando la masa de las albóndigas. Para ello, mezclamos la carne de pollo picada con un huevo batido, la miga de pan de molde mojada en leche y escurrida (con la mano), tres cucharadas de almendra molida, el perejil fresco finamente picado, dos cucharaditas de sal, y pimienta negra recién molida al gusto. Lo mejor es mezclar primero con un tenedor o cuchara, y después con las manos, para integrar bien los ingredientes. El huevo lo añadimos poco a poco, para que la masa no nos quede excesivamente blanda. Si ésto sucede, podemos añadir más almendra molida.

Cuando tengamos nuestra masa de albóndigas bien mezclada, formamos pequeñas bolitas, cuanto más pequeñas, mejor. Al menos en casa nos gustan así. Esta tarea es mucho más fácil si nos humedecemos las manos con agua.

Una vez tengamos todas las albóndigas preparadas, las freímos en una sartén con aceite de oliva virgen extra, y las vamos retirando y reservando. En el mismo aceite, freímos la cebolla picada muy fina, con una pizca de sal y media cucharadita de nuez moscada molida.

Cuando la cebolla esté dorada, añadimos cuatro cucharadas de tomate concentrado y cocinamos un par de minutos a fuego lento. Añadimos las albóndigas y cubrimos con agua. Cocinamos hasta que reduzca y espese la salsa; comprobamos el punto de sazón, y rectificamos si es necesario. Reservamos.

Calentamos agua en una cazuela y, cuando hierva, añadimos los guisantes con una pizca de sal, y cocemos durante el tiempo indicado en el paquete. Escurrimos y añadimos al guiso de albóndigas.

Calentamos agua en una cazuela amplia hasta que hierva, rebajamos el fuego y, cuando baje el hervor, añadimos una cucharadita de sal. Subimos el calor y, cuando vuelva a hervir, añadimos la pasta. Cocemos durante el tiempo indicado por el fabricante en el paquete. 

Mientras se cuece la pasta, calentamos las albóndigas.

Escurrimos la pasta, sin enjuagarla y emplatamos formando nidos. Para ello, metemos un tenedor en el centro de la pasta, y lo giramos hasta obtener la forma deseada. Servimos las albóndigas con la salsa de tomate y los guisantes, bien calientes, sobre los tagliatelle, y listo, un plato de pasta buenísimo, con mucho sabor y muy nutritivo. Para mí, plato único.

Ideas y consejos:

- Es importante rebajar el calor antes de añadir sal al agua hirviendo porque, de lo contrario, hervirá más fuerte y podría desbordar la cazuela.

- Yo he utilizado carne de pollo para las albóndigas y han quedado muy ricas, pero también pueden ser de ternera, de cordero, mezcla de cerdo y ternera, de pavo...como más os apetezcan.

- En el paquete de pasta que he utilizado recomienda tres nidos para una persona. Yo he puesto dos para cada uno, y os aseguro que ha salido comida de sobra.

- La verdad es que en el paquete de nidos de pasta, los ves bien formados, pero a mí, al hervirlos, se me han deshecho casi por completo. Pero con el truco del tenedor es fácil rehacerlos.

- La miga de pan se coloca en un bol, se cubre con leche y se escurre con la mano antes de que se deshaga. 

- Con pasta casera debe ser la gloria. Hace mucho tiempo que no la preparo, y tengo ganas de retomar el asunto.